Sabes que el ejercicio le hace bien a tu cuerpo, pero estás demasiado ocupado y estresado para incluirlo en tu rutina, ¿verdad?

Tranquilo, no tienes que pagar una membresía semestral en crossfit, o amarrarte con un plan anual en el gym.

Prácticamente cualquier forma de actividad física, desde ejercicios aeróbicos en casa, deportes, running, trekking, natación, bicicleta, yoga, baile, etc, puede actuar como un calmante para el estrés.

Si no eres un atleta o incluso si estás fuera de forma, y sientes que no tienes tiempo ni ánimos para mover un dedo, debes saber que con solo un poco de ejercicio puedes empezar a controlar el estrés.

Descubre la conexión entre la actividad física y la disminución del estrés, y por qué el ejercicio debe ser tu aliado sin importar las excusas.

¿Cómo ayuda el ejercicio con el estrés?

La actividad física ayuda a alejar tu mente de tus preocupaciones. Los movimientos repetitivos involucrados en el ejercicio promueven un enfoque en tu cuerpo, en lugar de tu mente.

Al concentrarte en el ritmo de tus movimientos, experimentas muchos de los mismos beneficios de la meditación mientras haces ejercicio.

Centrarse en una sola tarea física puede producir una sensación de energía y optimismo. Este enfoque puede ayudar a proporcionarte calma y claridad; dos elementos clave en la resolución de problemas.

Los estudios demuestran que es muy eficaz para mejorar el estado de ánimo, la concentración, la calidad del sueño; reducir la fatiga y aliviar la tensión, la ansiedad, la ira, la depresión y para mejorar la función cognitiva general.

Entre los encuestados de ADAA (Anxiety and Depression Association of America) que hacen ejercicio, un porcentaje saludable demostró importantes mejoras en sus síntomas, y estos prefieren: Caminar (29%), correr (20%) y yoga (11%) como sus estrategias preferidas.

¿Cuánto ejercicio necesitas?

Lo sugerido es desglosarlo a sesiones de entrenamiento de 30 minutos al menos cinco días a la semana.

Si tienes poco tiempo y no puedes realizar una sesión completa de 30 minutos, se ha demostrado que tres entrenamientos de 10 minutos funcionan casi tan bien como 30 minutos a la vez.

Imagina, 10 minutos de yoga al despertar, o una caminata mañanera con tu perro, escuchando musica. Mas tarde, despues de almorzar, en lugar de fumarse un cigarro para ‘’bajar’’ la comida, tomate una caminata por el parque o sube y baja las escaleras. Luego por la noche, sal a caminar otros 10 minutos para despejar tu mente antes de dormir para tener una noche perfecta.

Esto es justo y necesario para aquellos que no están acostumbrados al ejercicio.

Curiosamente, la mayoría de la veces, el tener metas fitness realistas y logrables en el corto plazo, nos permite incrementar la autoexigencia, aumentando gradualmente nuestro rendimiento, mejorando nuestra condición física, elevando nuestra calidad de vida y nuestra apariencia en un periodo de tiempo sorprendente.

Hacer ejercicio con otra persona también puede aumentar los beneficios del entrenamiento para eliminar el estrés. Compartirlo con amigos puede hacer que el ejercicio se sienta más divertido y menos trabajo.

Lo más importante es elegir una actividad que disfrutes.

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